Primer Aniversario
En las vísperas del día del orgullo gay y metidos en plena semana grande de manifestaciones y festejos, se cumple un año también de la aprobación del matrimonio homosexual. Sin lugar a dudas el balance es positivo, la familia mal que les pese a algunos no se ha roto y cada vez más son los sujetos con igualdad jurídica en el ordenamiento. Dentro de poco con la ley de identidad de género dará un paso más hacia este futuro conjunto.
Los defensores de la familia y obispos, que se manifestaron en contra de la ley de matrimonios homosexuales siempre utilizaron las mismas razones. Dentro de las moralmente aceptables y dejando de lado aquellos comentarios del portavoz de la conferencia episcopal que denominaba como antinaturales unas determinadas conductas, casi todos los grupos decidieron hacerse valer mediante la defensa de la institución del matrimonio "convencional". La consolidación de esta figura jurídica a lo largo de muchos siglos en nuestras sociedades, le ha dado sin duda una representatividad aún mayor pudiéndose constituir como una efectiva institución. La discusión pues se trasladó a si puede ser esta alterada o no.
La familia, como núcleo o parte fundamental integradora de nuestra sociedad efectivamente convirtió al matrimonio como algo más, dejando de lado los beneficios jurídicos que reportaba su reconocimiento entre dos personas. La cuestión y esto es lo importante es que a pesar de ser una institución fundamental de la sociedad, no es sociedad en sí misma sino, que meramente viene a reflejar a un conjunto de sus miembros. De esta forma el avance paulatino del tiempo y las modificaciones que en él se desarrollan, hacen modificar este reflejo. De este modo y a forma de ejemplo podemos contemplar cómo la mujer ha cambiado su lugar dentro del matrimonio "convencional" en el último siglo; modificando incluso su régimen jurídico, asunción de los apellidos de cualquiera de los dos progenitores sin prevalencia de ninguno, cambio de régimen de responsabilidades de la mujer dentro de su rol de esposa, desaparición de determinados delitos como el adulterio sólo perseguible de hecho sobre la mujer..
Al igual que vemos con buenos ojos estas necesidades de cambio, es necesario que efectivamente también sean reconocidas aquellas manifestaciones que supongan un cambio en la concepción de matrimonio y que se consoliden en la sociedad actual. Es el caso pues, de las familias monoparentales.
Una vez solucionado el conflicto entre inmovilismo institucional e integración de la realidad social en el ordenamiento, cabe diferenciar la verdadera realidad del porqué al rechazo del término matrimonio más allá de la cuestión institucional.
Al ser incluidos dentro del término matrimonio, todos los sujetos que accedan se encontrarán sujetos a las mismas cargas y por ende, obtendrán los mismos derechos. Este es el verdadero problema. Bajo la excusa de que no son matrimonio y denominarlas como uniones civiles, lo que se pretende es que no les sean recogidos determinados derechos, más en concreto el de adoptar.
Si esto es así y que puede ser una cuestión discutible en todo caso, yo lo que pido es que se diga. Aún hoy, un año después de la aprobación de la ley se establece la comparativa entre uniones civiles con matrimonio poniendo como única pega el afecto a la palabra, cuando en verdad se quieren referir a las consecuencias derivadas del contrato.. porque al fin y al cabo, en derecho civil, que es de lo que hablamos, no es más que un especial contrato.
Respecto de la adopción de matrimonios homosexuales, sinceramente no creo que sea más beneficioso o más perjudicial para el menor adoptado tener dos padres o dos madres o una madre y un padre. Y así lo aseveran distintos estudios realizados, además de reconocer efectivamente una situación de hecho, ya que de forma individual ya se venían adoptando por parte de parejas homosexuales.
No significa que todos lo vayan a ejercer el derecho, al igual que ocurre con los matrimonios homosexuales, sino que aquellos que lo soliciten y pasen los trámites pertinentes de la administración consistentes en verificar su idoneidad podrán estar en igualdad de condiciones al resto de ciudadanos.
Mi enhorabuena a todos aquellos que este año lo pudieron disfrutar y a todos aquellos que se les abrió la puerta para decidir en un futuro si lo quieren llevar a cabo o no. Ampliar derechos es dirigirse cada vez más a la igualdad real.
Los defensores de la familia y obispos, que se manifestaron en contra de la ley de matrimonios homosexuales siempre utilizaron las mismas razones. Dentro de las moralmente aceptables y dejando de lado aquellos comentarios del portavoz de la conferencia episcopal que denominaba como antinaturales unas determinadas conductas, casi todos los grupos decidieron hacerse valer mediante la defensa de la institución del matrimonio "convencional". La consolidación de esta figura jurídica a lo largo de muchos siglos en nuestras sociedades, le ha dado sin duda una representatividad aún mayor pudiéndose constituir como una efectiva institución. La discusión pues se trasladó a si puede ser esta alterada o no.
La familia, como núcleo o parte fundamental integradora de nuestra sociedad efectivamente convirtió al matrimonio como algo más, dejando de lado los beneficios jurídicos que reportaba su reconocimiento entre dos personas. La cuestión y esto es lo importante es que a pesar de ser una institución fundamental de la sociedad, no es sociedad en sí misma sino, que meramente viene a reflejar a un conjunto de sus miembros. De esta forma el avance paulatino del tiempo y las modificaciones que en él se desarrollan, hacen modificar este reflejo. De este modo y a forma de ejemplo podemos contemplar cómo la mujer ha cambiado su lugar dentro del matrimonio "convencional" en el último siglo; modificando incluso su régimen jurídico, asunción de los apellidos de cualquiera de los dos progenitores sin prevalencia de ninguno, cambio de régimen de responsabilidades de la mujer dentro de su rol de esposa, desaparición de determinados delitos como el adulterio sólo perseguible de hecho sobre la mujer..
Al igual que vemos con buenos ojos estas necesidades de cambio, es necesario que efectivamente también sean reconocidas aquellas manifestaciones que supongan un cambio en la concepción de matrimonio y que se consoliden en la sociedad actual. Es el caso pues, de las familias monoparentales.
Una vez solucionado el conflicto entre inmovilismo institucional e integración de la realidad social en el ordenamiento, cabe diferenciar la verdadera realidad del porqué al rechazo del término matrimonio más allá de la cuestión institucional.
Al ser incluidos dentro del término matrimonio, todos los sujetos que accedan se encontrarán sujetos a las mismas cargas y por ende, obtendrán los mismos derechos. Este es el verdadero problema. Bajo la excusa de que no son matrimonio y denominarlas como uniones civiles, lo que se pretende es que no les sean recogidos determinados derechos, más en concreto el de adoptar.
Si esto es así y que puede ser una cuestión discutible en todo caso, yo lo que pido es que se diga. Aún hoy, un año después de la aprobación de la ley se establece la comparativa entre uniones civiles con matrimonio poniendo como única pega el afecto a la palabra, cuando en verdad se quieren referir a las consecuencias derivadas del contrato.. porque al fin y al cabo, en derecho civil, que es de lo que hablamos, no es más que un especial contrato.
Respecto de la adopción de matrimonios homosexuales, sinceramente no creo que sea más beneficioso o más perjudicial para el menor adoptado tener dos padres o dos madres o una madre y un padre. Y así lo aseveran distintos estudios realizados, además de reconocer efectivamente una situación de hecho, ya que de forma individual ya se venían adoptando por parte de parejas homosexuales.
No significa que todos lo vayan a ejercer el derecho, al igual que ocurre con los matrimonios homosexuales, sino que aquellos que lo soliciten y pasen los trámites pertinentes de la administración consistentes en verificar su idoneidad podrán estar en igualdad de condiciones al resto de ciudadanos.
Mi enhorabuena a todos aquellos que este año lo pudieron disfrutar y a todos aquellos que se les abrió la puerta para decidir en un futuro si lo quieren llevar a cabo o no. Ampliar derechos es dirigirse cada vez más a la igualdad real.
